segunda-feira, 3 de janeiro de 2022

O capitalismo organiza a vida moral vestindo-a com salto alto para festas

 Luiz Felipe Pondé*

ilustração  

Publicada no domingo, 2 de janeiro de 2022 - Ricardo Cammarota

Conhecimento científico, medicina, tecnologia, direitos humanos, tudo custa muito dinheiro

Hoje, façamos um exercício de olhar filosófico neste novo ano. Olharemos para três objetos de forma filosófica: a beleza, a sociedade de mercado e a política. Esse tipo de olhar se diferencia do senso comum porque carrega consigo um repertório maior do que o senso comum suporta --dá trabalho montar esse repertório, afinal-- e, além disso, não busca agradar ninguém. Querer agradar é para os fracos.

Imagine um casal num restaurante num domingo no almoço. Uma mulher e um homem, a quem você daria mais de 70 anos. Entretanto, você percebe que ambos passaram por várias intervenções plásticas. Os rostos estão esticados, sintecados, inchados, enfim, deformados pela crescente e jovem ciência da beleza.

Na mesa ao lado, outro senhor acompanha a cena e fala: "Por Zeus, por que fazem isso?". Você coloca o Google Tradutor em ação e descobre que ele falou em grego ático.

Enfim, seu celular acaba por lhe informar que essa pessoa é Platão (427-347 a.C.) em carne e osso. Emocionado, tem o impulso de levantar-se, ir até ele e pedir uma selfie.

Para Platão, a beleza é uma forma perfeita, imaterial e eterna. A matéria participa dessa beleza na forma da natureza e dos corpos. Portanto, o que vemos no corpo de alguém que nos atrai é essa ideia plena da beleza mesma.

Entretanto, Platão nos adverte que o corpo, sendo matéria, não suporta a beleza pura e eterna --porque a matéria, sendo imperfeita, degenera.

Sabemos que para o grego a sabedoria está em buscar a beleza da alma, em mim e nos outros, pois a alma é essa realidade em nós que habita o corpo --a matéria-- e o mundo das ideias plenas, perfeitas e eternas, ao mesmo tempo.

O que aquele senhor grego da mesa ao lado estava vendo, horrorizado, era a tentativa vã de retermos a beleza num corpo que não suporta a eternidade. Portanto, a beleza abandona o corpo.

O que o Platão viu foi o ridículo --o oposto da beleza-- de um corpo em degeneração que ignora o fato que, com os anos, o belo possível é o da alma, que, aliás, se revela sempre mais permanente, apesar de difícil acesso. Uma intervenção plástica qualquer sempre custa mais barato do que qualquer forma consistente de sabedoria.

Discute-se muito a sociedade de mercado --ou o capitalismo, como queira. Liberais afobados correm a afirmar as evidentes vantagens do capitalismo no que se refere à produção de riqueza em todos os sentidos. Conhecimento científico, medicina, tecnologia, direitos humanos, tudo custa muito recurso. Apesar da afobação dos liberais, eles não deixam de ter razão nesse aspecto.

Entretanto, se convidássemos Adam Smith(1723-1790) para um desses programas em que especialistas discutem economia e similares, ele provavelmente destoaria de grande parte da discussão.

A questão é que Smith traria aspectos que podemos chamar de morais quanto ao desenvolvimento da riqueza e seu acúmulo. Simplificando, para Smith há um risco moral no desenvolvimento das sociedades comerciais na medida em que elas, no final do dia, se alimentam e alimentam sentimentos morais duvidosos. Ganância, egoísmo, mentira, competição desenfreada.

Claro que nada disso nega o que os liberais afobados afirmam. Entretanto, a sociedade de mercado mente sistematicamente sobre essa realidade de fundo, enquanto avança no estrago generalizado dos sentimentos morais que dão sustentação à vida comum. O capitalismo organiza a vida moral miserável, vestindo-a com salto alto para festas.

E a política? Se um jornalista especializado em política perguntasse a Nicolau Maquiavel (1469-1527) o que ele pensa da política atual aqui e no mundo, ele responderia em poucas palavras: toda política é sobre violência, não se enganem. O político quer o poder e pronto.

Estando na mesma coletiva, Alexis de Tocqueville (1805-1859) lembraria ao nosso jornalista que os representantes sempre esquecem dos representados e trabalham apenas para a sua própria classe.
Mesmo aqueles que vendem a ideia de que fazem política para o nosso bem sempre o fazem para eles e seus colegas de profissão, inclusive quando eles estes são da oposição.

* Escritor e ensaísta, autor de "Notas sobre a Esperança e o Desespero" e "Política no Cotidiano". É doutor em filosofia pela USP.

Fonte: https://www1.folha.uol.com.br/colunas/luizfelipeponde/2022/01/o-capitalismo-organiza-a-vida-moral-vestindo-a-com-salto-alto-para-festas.shtml?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=newscolunista

Luis García Montero: “Los últimos días cuidando de Almudena han sido los más felices de mi vida

 

Luis García Montero, poeta y director del Instituto Cervantes. Fotografía de BERNARDO PÉREZ. Vídeo de SAÚL RUIZ

El poeta, director del Instituto Cervantes, asume su condición de “viudo enamorado”, agradece el calor popular tras la muerte de su esposa, Almudena Grandes, y escribe poemas para atravesar el duelo

Cara a cara con Luis García Montero

01 ene 2022

La Nochevieja de 2020 a 2021, Luis García Montero se saltó el toque de queda, se coló en el hospital donde su esposa, Almudena Grandes, convalecía de su recientísima operación de cáncer ginecológico y, juntos y solos, tomaron las uvas con las campanadas de la tele. “Visto hoy, fue la Nochevieja más feliz de mi vida”, dice el día que nos vemos, vísperas del fin del año 2021, el ya viudo. Estamos en la enorme sala bajo la impresionante cúpula del Instituto Cervantes de Madrid. Fuera se está poniendo el sol sobre la plaza de La Cibeles, la calle de Alcalá bulle de gente que quiere ver las luces navideñas y suena la retreta en los magníficos jardines del colindante Cuartel General del Ejército. Dentro, una atmósfera honda y afable lo impregna todo.

Le acompaño en el sentimiento.

Gracias. El sentimiento ajeno acompaña, y he tenido la sensación de que el provocado por la muerte de Almudena era un sentimiento sincero. No una convención. Y eso nos ha servido a la familia para sentirnos acompañados y, también, darle sentido a las cosas. En el ambiente de hostilidad y de tensión, se nos olvida que hay una sociedad real fuera de las redes que no está enfangada por las cosas ni enfadada con el mundo. Me parece que Almudena, más allá de las tensiones políticas que planteaban sus novelas, intentó llegar al fondo de la condición humana, más allá de las ideologías. Y creo que eso fue lo que la gente reconoció en ella.

¿Ofende quien quiere o quién puede? ¿Le molestó la ausencia de pésame institucional del alcalde y la presidenta de Madrid?

Me gusta que diga “institucional”. Personalmente no eché de menos a nadie; institucionalmente, sí. Tengo amigos del Partido Popular. Marta Rivera de la Cruz, consejera de Cultura, estuvo. No eché en falta al PP porque con Almudena y conmigo tiene poca relación. Mucho menos a Vox. He agradecido el gesto del Ayuntamiento cuando lo ha tenido y lo eché en falta cuando no lo tuvo.

Su esposa murió a los 61 años, ¿se cabreó usted con el mundo?

No, eso significaría querer que a todo el mundo le pasara lo mismo. Soy más partidario de transmitir esperanza al hablar de cáncer. Nosotros hemos tenido esa mala suerte, pero hoy, bien cuidada por la sanidad, hay mucha gente que sale adelante.

¿Ella sabía que iba a morir?

Nosotros fuimos optimistas casi casi hasta el final. Estuvimos mucho tiempo creyendo que lo iba a superar. Después de la operación de Nochevieja y de la quimioterapia, en una revisión en junio volvió a salir la enfermedad. Cuando empezamos a ver que la cosa se estaba convirtiendo en un callejón sin salida fue en agosto. Ella se tomó la enfermedad con la misma disciplina con la que escribía. Había en su actitud frente al cáncer ese espíritu de esperanza y resistencia. Fue en octubre y noviembre cuando empezamos a hablar de un futuro sin ella.

¿Cómo se habla de la muerte con alguien que va a morir?

Ahí hay una complicidad de silencios. Cuando ella estaba esperanzada, yo sabía que tenía dudas. Cuando yo estaba esperanzado, ella sabía que yo tenía dudas. Hubo un momento en que las pusimos en común para hablar de cómo atar cabos que no podían quedar sueltos.

¿Cómo fueron aquellos días?

Mire, venía pensando en una conversación que tuve con el poeta Joan Margarit, cuando él ya sabía que se iba a morir y me llamó para despedirse. Se había escondido, como un animal que busca un sitio para morir en el bosque, y se quedó allí a solas con los suyos, sus sentimientos y su propia vida. Me dijo “Luis, créeme han sido los días más felices de mi vida”. Me he acordado mucho de eso ahora. Cualquier persona que acompaña a un enfermo de estas características sabe los momentos duros que se pasan, pero ahora, en mi memoria, los últimos días cuidando de Almudena han sido los más felices de mi vida. Ahí se concretó todo. Nuestros libros, nuestras dedicatorias, nuestra militancia, nuestros hijos, nuestros viajes, todo eso eran maneras de cuidarnos. Y todo eso quedó claro en esos días que son duros mientras se viven, pero después son un recuerdo inolvidable que da sentido a nuestra vida.

¿Es creyente?

No. Cuando me preguntaba por la muerte, he recordado estos días un libro de C. S. Lewis que se llama Una pena en observación. La parte metafísica, teológica, del duelo, ya sabía yo que no la iba a sentir. Para él, y para mí, la muerte es más bien un animal doméstico con el que convives, pero que hace mucho daño. No me pregunto el por qué a mí. Me pregunto por este dolor de ver una sola toalla en el baño, de no verla sentada al ordenador, de sentarme a ver una serie y encontrarme con que la tele está hablando y no te está diciendo nada, porque parece que el sofá donde veíamos la tele es una especie de barca a la deriva y ahora no tiene rumbo ninguno. Esas cosas tan domésticas, tan poco grandilocuentes, marcan este primer momento de la pérdida. Espero que esto se convierta en un proceso de duelo y que la vida pueda volver a cobrar sentido y la ausencia se integre en una nueva manera de estar en el presente.

Estos días han corrido ríos de miel en los medios sobre su historia de amor. ¿Nunca tenían broncas?

Y eso que ninguno de los dos éramos partidarios de la cursilería. En mis poemas y algunos textos suyos hay reflexiones sobre las dificultades de la convivencia. Pero la verdad es que hemos vivido una historia de mucha complicidad. Con las diferencias normales de criterio sobre los hijos, la intendencia, la cotidianidad. Nunca vivimos situaciones que llegaran a poner en duda nuestro amor. Pero ambos reconocimos siempre que el amor no es un cuento de hadas, tiene sus contradicciones.

Porque ella era insobornable, pero también terca, o lo parecía.

Ella era sobornable para cosas que tuvieran que ver con la amistad o el cariño. Presentó libros que no le gustaban. Fue a cenas a las que no le apetecía, siempre que fueran de amigos. Pero en lo que se refiere a sus actitudes públicas y políticas siempre tuvo claro el saber de qué lado debía de estar. Igual te equivocas, pero siempre estuvo al lado de los débiles antes que del de los poderosos.

¿Cómo era la vida de dos escritores legítimamente ambiciosos con su obra? ¿Se espoleaban al escribir?

Yo soy poeta. Almudena, novelista. Los poetas tenemos asumido que, por mucho éxito que tengamos, no vamos a ser superventas. Ella tuvo éxito desde el principio. Tanto, que tuvo que elegir entre ser famosa o escritora, y ahí también empezó mi admiración por ella... Lo que no hubo entre nosotros es ningún tipo de celera, la rivalidad no tenía ningún sentido. En la vida se me ocurrió intentar competir o ponerme nervioso porque ella vendiera 100.000 ejemplares de una novela y yo 15.000 de un libro de poesía. Se ha dicho mucho que en el amor hace falta admiración, y yo estoy de acuerdo. Yo admiraba realmente a Almudena y su literatura. Y yo siempre me sentí cobijado y admirado por ella. Siempre comentábamos que era una suerte vivir dos escritores juntos. ¿Sabe eso de estar comiendo y no hablar porque tienes la cabeza en tu libro? Eso lo comprendíamos perfectamente el uno del otro.

Sus hijos han perdido a su madre. ¿Quién consuela a quién?

Ellos me miman, me tratan como el viejecito viudo al que hay que cuidar y yo intento estar bien y entero para ellos. Ella reivindicaba la alegría. Su ausencia nos tiene que unir.

¿Cuál es el peor momento del día?

Quizá la noche, cuando voy a acostarme, y entro en la cama y me quedo solo conmigo mismo. Me cuesta concentrarme en un libro. De repente, te llega un mensaje de un hijo, o de mis padres, o de un amigo, con una foto, un enlace, un obituario de Almudena, y se emociona uno. En esta pena observada de la que te hablaba, analizas tu dolor para hacerte con él. Pero, mira, mis padres viven. Mi padre tiene 95 años y está bien, pero necesita ayuda para casi todo. Reconoces también la suerte de poder disfrutar a los 63 años de tu padre y de tu madre. Peor es quien se muere a los 40. Almudena perdió a la suya con veintitantos y no la vio envejecer. El ver el deterioro físico es la factura que tienes que pagar por disfrutar de la vida 63 años, como yo la he disfrutado, y supongo que con el amor es lo mismo.

¿Teme pasar a ser conocido como el viudo de España y no como el poeta laureado?

Es que soy viudo, y, a los 63, tengo edad de serlo. En los libros de Galdós hubiese sido un anciano. Llevo 40 años escribiendo y no me asusta quedar como el viudo, tengo mi poesía. Pero han sido 30 años de amor compartido con Almudena, soy un viudo enamorado y me hace ilusión que se me relacione con ella, porque ella está en mi obra, y yo en la suya.

¿Habrá unas coplas suyas a la muerte de su esposa?

Sin duda. La creación tiene siempre como materia la vida, y una experiencia tan fuerte tendrá resultado. A lo largo de la enfermedad de Almudena he escrito algunos poemas, y después de su muerte, un par de ellos también. Supongo que cuando pase un tiempo lo corregiré y quizá dé por cerrado el duelo. Pero después hay cosas que forman parte de la memoria y estarán siempre ahí. En todo lo que yo escriba siempre, Almudena va a estar presente.

ETERNAMENTE VIERNES

El poeta Luis García Montero (Granada, 63 años) quiso que su obra Completamente viernes acompañara para siempre a su esposa, la novelista Almudena Grandes. Por eso arrojó un ejemplar a su sepultura en el Cementerio Civil de Madrid, donde fue enterrada tras su muerte el pasado 27 de noviembre de 2021, entre una multitud de lectores, políticos y amigos de la familia que enarbolaban libros de Grandes como último homenaje a la escritora. El título del libro de García Montero era un guiño a Te llamaré Viernes, la novela donde Almudena glosaba la historia de amor de ambos y que no gozó, como el primero, Las edades de Lulú, del beneplácito de la crítica. Un mes después de la muerte de su esposa, García Montero, director del Instituto Cervantes, sobrelleva el duelo "trabajando" y escribiendo algún poema que, con el tiempo, quizá convierta en un libro en su memoria. 

Fonte: https://elpais.com/cultura/2022-01-02/luis-garcia-montero-los-ultimos-dias-cuidando-de-almudena-han-sido-los-mas-felices-de-mi-vida.html#?rel=lom?sma=newsletter_diaria_manana20220103m

Jordan Shapiro: “Hay que darle un móvil a un niño antes de los 13 años, cuando todavía se deja aconsejar”

El experto en alfabetización digital Jordan Shapiro. 

El experto en alfabetización digital Jordan Shapiro. 

El experto en alfabetización digital se ha hecho popular con un libro que aboga por enseñar a usar pronto la tecnología para prevenir su mala utilización

 
Doha (Qatar) -
l estadounidense Jordan Shapiro (Filadelfia, 44 años), experto en alfabetización digital e investigador del Joan Ganz Cooney Center ―un centro sin ánimo de lucro de los creadores de Barrio Sésamo que fomenta la innovación educativa a través de la tecnología― , ha recorrido medio mundo promocionando su libro The New Childhood: Raising Kids to Thrive in a Connected World (la nueva infancia: criar a los niños para que prosperen en un mundo conectado) popular en su país gracias al espaldarazo de los medios y traducido a ocho idiomas. El título cuenta con muchos adeptos, como el académico creador del concepto de inteligencias múltiples, Howard Gardner, que ha dicho: “Para aquellos que se lamentan de lo que le puede faltar a la generación de las apps, Jordan Shapiro ofrece un escenario oportuno y tranquilizador”.

El autor, investigador también del Centro de Educación Universal de la Brookings Institution y profesor de la Temple University de Filadelfia, acaba de sacar un nuevo libro sobre cómo ser un padre feminista: Father Figure (figura paterna). De ambos volúmenes, Shapiro habló en una entrevista concedida a este diario durante el fórum de Educación WISE de la Fundación Qatar, al que este medio acudió invitado por la organización. El provocador y teatral investigador habla con tal pasión que casi sobraron las preguntas.

Pregunta. Los ingenieros de Silicon Valley no quieren que sus hijos se familiaricen desde pequeños con las nuevas tecnologías, lo contrario que usted.

Respuesta. No hay tantos que no quieren la tecnología, es puramente anecdótico. De casi todo en la vida hay una parte buena y otra mala. Por ejemplo, el sexo es una cosa hermosa, pero puede convertirse en un problema y, por lo tanto, hay que enseñar muy pronto sobre este tema de una forma muy intencionada y apropiada. Y con la tecnología, hay que hacer más o menos lo mismo.

La mayoría de la tecnología no existía cuando éramos pequeños y nadie sabe cómo hablar de ella

P. ¿Cuándo hay que empezar a usarla?

R. La mayoría de la gente da por primera vez un smartphone a sus hijos hacia los 13 años. Me parece el peor momento posible. Todo lo relacionado con la apariencia, la popularidad... ¡está en el móvil! ¿Te crees que tu hijo la primera vez que lo ve es a los 13? Hay que hacerlo antes, cuando todavía puedes darles pautas, consejos saludables. A los siete o nueve años un hijo dice: “Sí mamá, sí papá, hago lo que tú me digas”. Pero en cuanto tiene 13 te dice: “Tú no sabes de lo que hablas”. No digo que el niño tenga un Instagram con tres años, pero hay que enseñarles pronto. La mayoría de la tecnología no existía cuando éramos pequeños y nadie sabe cómo hablar de ella. Por eso, ¿por qué escuchamos a los techies hablando de crianza? Cuando leí lo de Steve Jobs [no quería que sus hijos usaran tecnologías] pensé: es a la última persona a la que le pediría consejo sobre crianza. Sí acudiría a un doctor, a un educador, hasta a un cura... Pero no a alguien que construye teléfonos.

P. ¿En clase se debe trabajar con tabletas? En algunos colegios están limitando su uso porque creen que los niños cometen más faltas.

R. Tenemos una concepción de la clase del siglo XIX. Antes a nadie le importaba que la gente no supiese escribir, hasta que llegó la imprenta. Muchos reyes no escribían, tenían copistas. Jesús no escribía. Es muy nueva la idea de que la gente tiene que saber escribir y es fantástico, soy escritor. Pero no entiendo que haya que mantener una forma en la que se lee y escribe de hace 100 años y no adaptarla al momento actual. Es una locura. Se nos olvida que parte de la educación es aprender a sociabilizar, a vivir en el contexto que nos ha tocado. En el aula te enseñan a estar callado, a prestar atención a la clase, pero te tienen que enseñar a regular el uso de las tecnologías. A veces les digo a mis alumnos que cojan el teléfono para aprender una palabra, para que sepan usarlo de una manera apropiada. ¿Que uno va a mirar Instagram? Por supuesto, pero no es un problema de la tecnología, sino de la falta de atención.

No hay nada instintivo que lleve a las mujeres a querer cambiar los pañales

P. ¿Por qué ha escrito ahora un alegato sobre los padres feministas?

R. La gente tiene unas ideas muy rígidas de lo que significa ser un buen padre. La mayoría de los hombres quieren hacer las cosas bien, pero no saben qué hacer contra el patriarcado porque no se han criado en esa cultura. Tienen buenas intenciones, pero siguen haciendo cosas terribles.

P. ¿Como qué? La sociedad no ayuda. En España, por ejemplo, faltan muchos cambiadores en los baños de hombres.

R. Ese es un buen ejemplo y hay muchos. No hay nada instintivo que lleve a las mujeres a querer cambiar los pañales. ¿Tener vagina te hace mejor para poner una lavadora? Hay que cuestionarse qué hace cada uno y por qué. Yo he quitado muchos pañales en mi vida. No hay que distribuir las tareas por géneros y las mujeres se tienen que sentir cómodas.

P. ¿A veces no lo están?

R. No, se sienten malas mujeres por no hacer todo. Hay que terminar con estereotipos tradicionales, como que los hombres son mejores planeando cosas, que son más racionales. Así somos todos más felices. Pregúntame cómo de mejor es el sexo para un padre feminista.

La escuela es probablemente una de las instituciones más patriarcales

P. ¿Usted tiene que cambiar aún para ser feminista?

R. Sí, muchísimo. Pongo un ejemplo. El otro día perdía jugando al tenis de mesa con mis hijos y empecé a pensar: “Papá no puede perder, tiene que ser el ganador”. Y me dije: “Jordan, ¿a quién le importa? No pierdes la autoridad por esto”. Pero lo piensas, porque lo tenemos muy interiorizado. Volví a los patrones patriarcales. Es lo que ves en los medios, cómo me crie... Tampoco creo que las mujeres se digan: “He llegado a ser feminista”. El feminismo es una metodología que tú usas para examinar el mundo, tu comportamiento…

P. ¿Y qué papel juegan los maestros? Desde una edad temprana, las niñas creen que ciertas profesiones no son para ellas.

R. La escuela es probablemente una de las instituciones más patriarcales, lo queramos creer o no. Yo trato de no ser patriarcal en la forma en la que enseño.

P. ¿Y cómo se logra?

R. Significa reconocer los límites y los propósitos de la autoridad jerárquica. Yo no quiero ser un hippy sin autoridad en la clase, estoy a cargo, pero mi papel no es ser árbitro de la verdad, sino que debo usar la autoridad para integrar todos los tipos de voces.

Fonte:  https://elpais.com/educacion/infantil-primaria/2022-01-03/jordan-shapiro-hay-que-darle-un-movil-a-un-nino-antes-de-los-13-anos-cuando-todavia-se-deja-aconsejar.html?sma=newsletter_diaria_manana20220103m

domingo, 2 de janeiro de 2022

Jovem evita política nas redes sociais para não ser ‘cancelado’

 

Efeito Anitta 

A estudante Liz Catarina de Oliveira, de 18 anos, diz que evita se posicionar nas redes sociais. Foto: DIDA SAMPAIO/ESTADAO

Pesquisa Ipec mostra que, no segmento entre 16 e 34 anos, 6 em cada 10 preferem não comentar o tema por causa da polarização

André Shalders e Thiago Faria, O Estado de S.Paulo

02 de janeiro de 2022 | 05h00

BRASÍLIA - Uma pesquisa recente do instituto Ipec mostrou que seis de cada dez jovens do País preferem não comentar nada de política nas redes sociais por causa da polarização e do radicalismo que o tema suscita. É o que pesquisadores têm chamado de “efeito Anitta”: o receio de ser alvo do mesmo tipo de “cancelamento” sofrido pela cantora pop em meados de 2020, quando participou de uma série de lives sobre política. Na ocasião, Anitta foi chamada de “ignorante” por internautas ao perguntar se ministérios faziam parte do Judiciário.

Mas, se não expressa suas opiniões políticas nas redes, onde se manifesta a parcela da população de 16 a 34 anos, que representa um terço do eleitorado? Segundo mapeamento da Fundação Tide Setubal, organização não governamental que atua com programas focados nas periferias das cidades, o contato com a política frequentemente se dá em outros espaços: na escola, nas igrejas e até nas festas.

É o que explica o cientista político Márcio Black, coordenador do Programa de Democracia e Cidadania Ativa da fundação. “Os espaços de formação política clássicos que a gente conhecia foram desmobilizados. Por exemplo: os sindicatos, o movimento estudantil, os grêmios, as juventudes dos partidos. Esses movimentos de base enfraqueceram ou perderam a importância para a juventude. Hoje, o jovem se forma politicamente na cultura periférica, na batalha de rap, na igreja e até no ‘pancadão’ (festas de funk feitas na rua). Em São Paulo, a Liga do Funk vem lançando candidatos nas últimas eleições”, disse ele.

AMBIENTES POLITIZADOS. “A sociabilidade do jovem hoje, especialmente nas periferias, acontece neste contexto. Então, é inevitável que seja politizado de alguma forma. Assim como as rodas de samba nos anos 1970 eram ambientes politizados. Até porque são movimentos que precisam se constituir como resistência. O ‘pancadão’ é o movimento cultural jovem que sofre a maior repressão policial e social, hoje. A partir disso, eles se organizam nessa associação e entendem que, para reverter essa repressão, eles precisam de alguém que os represente na Câmara Legislativa”, afirmou Black.

Aos 18 anos, a estudante Liz Catarina Lutes Costa Cabral de Oliveira disse que seu contato com temas políticos se deu ao frequentar as aulas de um cursinho pré-vestibular gratuito ligado a um movimento social em Valparaíso (GO), no entorno de Brasília. Ela, que é negra e se identifica como feminista e antirracista, admitiu preferir não abordar esses assuntos nas redes sociais. “Fiz uma postagem uma vez dizendo que preto não é ladrão e que não merecemos ser agredidos. Uma colega que estudou comigo no ensino médio veio me dizer que eu estava ofendendo a Polícia Militar, que não era culpa da organização se um policial fazia esse tipo de coisa (agressões), que era exceção. Eu mandei um monte de reportagens dizendo que não era exceção, e ela ficou com muita raiva”, relatou Liz.

WHATSAPP. As opiniões políticas da estudante, de esquerda, resultaram ainda na exclusão dos grupos de WhatsApp da família. “Eles acham que eu vou ‘causar’ lá dentro”, afirmou Liz, que disse preferir falar “cara a cara”: “De vez em quando tenho alguns debates com pessoas que convivem comigo”.

Pedro Arthur de Souza Lima, de 15 anos, também relatou ter sido “cancelado” ao tratar de política nas redes. O termo é uma referência aos ataques sofridos por alguém ao expressar suas opiniões. No fim de novembro, o adolescente, que mora em São Paulo, foi a Brasília com o avô. No “cercadinho” do Palácio da Alvorada, o jovem questionou o presidente Jair Bolsonaro (PL) sobre gastos com o cartão corporativo. “Deixa de ser otário. Eu gasto zero com o meu cartão, Pedro”, respondeu Bolsonaro ao estudante. O momento foi registrado em vídeo.

“Quando teve esse episódio com o presidente, eu fui cancelado nas redes sociais. Na verdade, ainda estou sendo. São xingamentos, ameaças. Mas já fui cancelado pelos esquerdistas também”, disse Pedro, que defende pautas liberais. O jovem frequentou no ano passado a Academia MBL, um curso de formação para a base do Movimento Brasil Livre (MBL), grupo que defende o liberalismo econômico e que foi criado em 2014, como oposição aos governos do PT.

Efeito Anitta
Pedro Arthur foi "cancelado" depois de questionar o presidente Jair Bolsonaro.  Foto: TIAGO QUEIROZ / ESTADÃO

PARTICIPAÇÃO. A exemplo de Liz e Pedro, a maioria dos jovens está interessada em temas da política, apesar de não frequentar espaços tradicionais de formação, como os partidos. A pesquisa, realizada pelo Ipec a pedido da ONG global Avaaz e da Fundação Tide Setubal, mostrou que, dentre aqueles com até 18 anos e sem título de eleitor, 82% pretendem tirar o documento para votar em outubro. A maior fatia (29%) está motivada a fazê-lo por considerar que “o momento político é preocupante”. Apenas 2% disseram que não pretendem tirar o título de eleitor “porque o meu voto não fará diferença”.

O Ipec – empresa criada por ex-funcionários do Ibope – ouviu, em setembro passado, 1.008 jovens de 16 a 34 anos. A faixa etária representa 50,7 milhões de eleitores, segundo dados do Tribunal Superior Eleitoral (TSE).

51% dos jovens não confiam em partidos

Na contramão do interesse por política, o levantamento apontou que apenas 4% dos jovens ouvidos disseram “confiar muito” nos partidos, 41% afirmaram “confiar pouco” e 51% responderam “não confiar”.

Considerada um dos espaços alternativos onde jovens falam de política, a igreja foi essencial na formação da jornalista Luciana Petersen, de 24 anos, que hoje conduz um projeto social voltado para mulheres evangélicas. Na comunidade da Igreja Batista que ela frequenta sempre houve discussões sobre o tema – como a necessidade de escolher bons representantes, por exemplo. 

“Mas era num sentido bem menos partidário do que o que se tornou em 2018”, disse a jovem, que mora em São João del-Rei (MG). “Em 2018, muitas denominações adotaram o bolsonarismo como uma religião. Vi igrejas apoiando Jair Bolsonaro como se fosse Messias. Gente falando que cristão de verdade só votaria nele e coisas assim”, afirmou a jornalista, que é filha de um pastor.

Luciana disse, ainda, que hoje enfrenta menos resistência ao discutir temas como o feminismo. “Eu sou a feminista crente. Então, hoje, não brigam muito comigo. Inclusive algumas portas foram abertas, de falar em igrejas sobre isso”, afirmou a jovem.

‘APRENDER’. Na avaliação da coordenadora sênior de campanhas da Avaaz, Nana Queiroz, uma das consequências da “fuga” dos jovens da discussão política nas redes sociais é impedir que eles cometam erros e aproveitem o aspecto positivo do “efeito Anitta”, que é aprender. “O que acontece é que esses jovens entram na arena para debater e não necessariamente sabem que, se eles usarem o termo ‘o travesti’ em vez de ‘a travesti’, por exemplo, eles vão ser ridicularizados. Há alguns anos, eu também comecei falando ‘o travesti’. E aí alguém foi lá e me avisou que não era adequado, e eu aprendi. Pedi desculpa pelo meu erro”, afirmou Nana.

DEBATE. Para a coordenadora da Avaaz, todo jovem deveria passar pelo que a cantora Anitta passou ao falar de política nas redes sociais. “Errar, ser corrigido e aprender. O problema não é estarmos criando um vocabulário mais inclusivo, mas, sim, como isto está sendo implementado. Com castigo, punição e medo, em vez de convidar para o debate. Estamos tirando dos jovens a possibilidade do ‘efeito Anitta’. Que é a possibilidade de fazer perguntas óbvias, de errar, de pedir desculpa, de mudar de ideia. Tudo isso é saudável para o debate político”, observou Nana, que é jornalista, ativista dos direitos das mulheres e autora do livro Os Meninos São a Cura do Machismo. 

Fonte: https://politica.estadao.com.br/noticias/geral,jovem-evita-politica-nas-redes-sociais-para-nao-ser-cancelado,70003939734

Tempo de Festas

 Roberto DaMatta*

Natal  

Comemorar o Natal é dar o presente que nos torna presente no outro. Foto: Pixabay

A maioria não tem lembrança da doação de Cristo, nascendo nesse vale de lágrimas

São estabelecidos e definidos. Eram e continuam a ser dias santificados (onde os santos eram obsequiados com rezas, cânticos e oferendas); hoje, são feriados. A maioria não tem lembrança da doação de Cristo, nascendo nesse vale de lágrimas; e dos Reis Magos que, diz a lenda, inventaram os presentes natalícios. Deles vem a consciência da relação nas quais as palavras são substituídas por “presentes” que muitas vezes nos fazem emudecer de emoção...

São dias da folga que marcam a fluidez infinita do tempo, tornando-o concreto e com isso promovendo utopias e distopias, progressos e atrasos. 

São dias reversos, nos quais - tal como no carnaval que o verão de fim de ano anuncia - trocamos o “batente”, a dureza do trabalhar que obriga a “sair de casa” pelo glorioso, brasileiríssimo e metafísico “ficar sem fazer nada” - esse tempo parado ou disponível.

Um mundo onde o “Eu” está em primeiro lugar é substituído por um “Nós” relacional que nos obriga a “dar presentes”. E cada presente dado inaugura ou reafirma um elo muitas vezes esquecido que a “lembrancinha” natalina modestamente reanima porque a generosidade é humilde. 

Dar insinua receber, mas não determina o devolver imediato da troca comercial porque é Natal. Época em que o mundo recebeu de presente o Salvador, que a ele deu uma mensagem exemplar: não faça com os outros o que você não quer que façam com você...

Todo presentear enfeixa a grande mensagem de um Cristo-Salvador que sugere sair dos liames particularistas da tribo para o da solidariedade universalista do mundo. Um mundo no qual todos somos mais irmãos do que habitantes. Nesta fraternidade estaria o tão difícil “amar ao próximo como a si mesmo”.

Comemorar o Natal é dar o presente que nos torna presente no outro - amigo ou desconhecido -, com cuja filha nos casamos, retribuindo os afins com os netinhos que são a mais bela síntese humana: a ilusão concreta e grandiosa de que seremos salvos. De que jamais iremos morrer porque de cada um de nós haverá essa lembrança que liga o mundo dos vivos e o dos mortos: o amor que na breve lembrança trará de volta um pouco do que fomos. 

Que vocês leitores troquem muitos presentes e juras de solidariedade e amor com os seus e, acima de tudo, com os outros...

E com essa Mãe-Terra da qual temos tirado tudo e hoje nos lembra que ela, como nós, merece a pausa do não fazer nada. Ou seja: a pausa do amor e para o amor. 

 * Antropólogo, conferencista, filósofo, consultor, colunista de jornal e produtor brasileiro de TV.

Fonte:  https://cultura.estadao.com.br/noticias/geral,tempo-de-festas,70003936740 29/12/2021

Três vezes 22

Leandro Karnal*

ctv-atn-indepe

Imagem da Independência do Brasil, feita pelo paraibano Pedro Américo em 1888 Foto: Reprodução de obra de Pedro Américo

O ano marca o bicentenário da Independência e o centenário da Semana de Arte Moderna

O ano de 2022 marca o bicentenário do chamado “Grito do Ipiranga”. A memória foi construída para dar forma grandiosa a um acontecimento um pouco diferente daquilo que Pedro Américo retratou no quadro de 1888. Por algum tempo, a data da nossa Independência foi o 12 de outubro, quando o príncipe português D. Pedro foi aclamado Imperador. No instante em que você pesquisa jornais da época, não encontra referências às “margens plácidas” do riacho anabolizado do Hino Nacional. Porém, a aclamação de outubro, data do aniversário do novo governante, era percebida como a festa da emancipação.

Avancemos um século. Em fevereiro de 1922, um novo grito de ruptura. O Teatro Municipal de São Paulo via, em três noites, o impacto da Semana de Arte Moderna. Como todo evento histórico, a avaliação depende do que ocorreu naquele momento em diálogo com construções posteriores. Houve enorme esforço de intelectuais paulistas para concentrar na Semana de 22 a grande ruptura estética da República Velha. História é sempre um diálogo do passado com o presente. 

Assim, o ano em curso traz outros dois 22 nas recordações: Independência do Brasil e Semana de Arte Moderna. Três vezes 22 é algo forte e simbólico. Percebendo o fato, a USP e a Biblioteca Brasiliana Guita e José Mindlin prepararam o portal 3 x 22. Lá, há publicações voltadas para escolas e para o público em geral. Por exemplo: quais os 200 livros que elaboram um amplo retrato do Brasil? É uma excelente iniciativa coordenada por Alexandre Macchione Saes e Janice Theodoro e pode ser acessada em3x22.bbm.usp.br. Os profissionais das escolas podem baixar material sobre as representações da Independência, sobre mulheres no processo de emancipação nacional, a vida na periferia de São Paulo ou sobre os indígenas do território brasileiro. 

Há uma pergunta provocativa na origem do projeto: “Nenhum Brasil Existe. Acaso Existirão os Brasileiros?” Por absurda que pareça, fala-se da dificuldade em delimitar o que seria a sociedade brasileira e, por consequência, tipologias dos seus habitantes. Em artigo no Jornal da USP (8/11/2021), Janice Theodoro afirma sobre o papel da universidade no itinerário do debate: “Qual o desafio das universidades na atualidade?” Utilizar o conhecimento nela produzido para enfrentar os desafios contemporâneos. Utilizar seus computadores, criar condições para que seus pesquisadores, literatos, historiadores, cientistas sociais, comunicadores, artistas (entre outros) disponham de condições para formar redes capazes de compreender os algoritmos que podem levar a comportamentos que marcam nosso mundo. 

Comemorações são, como indica a base latina da palavra, lembranças em conjunto. Comemorar indica trazer, coletivamente, ao plano da consciência algo ocorrido. Memórias são mutáveis, claro. O centenário da Independência exposto no Rio de Janeiro, em 1922, foi uma celebração de um tipo de Brasil afrancesado e eurocêntrico. Certamente, o bicentenário terá vozes mais variadas. Nós mudamos muito em cem anos. 

Um ponto em comum aos dois momentos: o mundo acabava de passar por pandemias e o medo ecoava na festa. A Gripe Espanhola estava um pouco afastada em 1922 e o malfadado coronavírus ainda ronda o ano novo que vivemos há pouco.

Como todo aniversário, 2022 traz avaliações. O que houve com o País nos últimos 200 anos? Onde está a cultura e para onde foram as vanguardas do século passado? Todo Parabéns a Você relembra, comemora, celebra, exorciza e renova o limiar do futuro como possibilidade. Lembro-me do sesquicentenário da Independência 1972 e os discursos nacionalistas e triunfais do governo Médici.

Recordo-me de Tarcísio Meira a cavalo a partir do modelo canônico no filme Independência ou Morte. Como cantávamos no colégio São José (São Leopoldo, RS): “Sesquicentenário da Independência / Potência de amor e paz / Esse Brasil faz coisas / Que ninguém imagina que faz / É Dom Pedro I / É Dom Pedro do Grito/ Esse grito de glória / Que a cor da história à vitória nos traz / Na mistura das raças / Na esperança que uniu / O imenso continente nossa gente, Brasil / Sesquicentenário / E vamos mais e mais / Na festa, do amor e da paz”. Eu tinha 9 anos, e achava que tudo era paz e integração, um milagre harmonioso de 1972. Resta a pergunta: que imaginário passaremos para alunos neste ano? Que elementos identificaremos para orgulho ou debate? Bem, sei que eu não estarei aqui na festa dos 250 anos da Independência. Torço pelo Brasil. Tenho esperança na comemoração futura...

*LEANDRO KARNAL É HISTORIADOR, ESCRITOR, MEMBRO DA ACADEMIA PAULISTA DE LETRAS E AUTOR DE ‘A CORAGEM DA ESPERANÇA’, ENTRE OUTROS

Fonte:  https://cultura.estadao.com.br/noticias/geral,tres-vezes-22,70003939448