segunda-feira, 2 de maio de 2022

A DEPRESSÃO

FLÁVIO TAVARES*

depressão e suicidio 

Ilustração: Pedro Hamdan/SAÚDE é Vital

O assustador aumento dos casos de depressão mostra algo que deveria ser entendido (ou resolvido) por toda a sociedade, não só pelos diretamente afetados. Pesquisa do Ministério da Saúde nas capitais estaduais aponta que mais de 11% dos brasileiros sofrem de depressão, e o percentual supera 17% em Porto Alegre.

Não busco substituir-me à psicanálise e aos psicanalistas que, como Isaac Pechansky e outros mais, perscrutam os desvãos do inconsciente. Tento, apenas, chamar a atenção para as causas sociais de um distúrbio provocado, também, pelo cotidiano estilo de vida.

Estamos literalmente cercados pelas quinquilharias da sociedade de consumo. Não é à toa que a pesquisa constatou que o endividamento pessoal é a causa principal da depressão, afetando mais as mulheres. A compulsão a comprar "todas as novidades" - até as impo$$ívei$ - afeta todas as classes sociais. Assim, dívidas crescem a cada dia com os altos juros bancários.

O devedor busca aliviar-se e passa a beber, tentando fugir do problema. Completa-se o arco e surge o alcoolismo, estimulado pela propaganda a consumir "cervejinha" e similares.

O torpor típico dos deprimidos (de passar na cama o maior tempo) agrava o quadro pela falta de exercícios físicos. A pesquisa constatou, ainda, que as mulheres (por problemas hormonais) têm o dobro do risco dos homens de desenvolver depressão.

A pandemia agravou o quadro geral da depressão ao restringir a convivência e o contato. O "trabalho em casa" nos protege da covid-19, mas abre portas à solidão típica do deprimido.

A preocupação se completa com a ameaça de inflação e a caótica depressão política dos governantes.

*Jornalista

domingo, 1 de maio de 2022

Entrevista con Annie Ernaux: “La forma de mi vida es la forma de mi escritura”

 Por Aloma Rodríguez

 
La escritora habla de sus primeros intentos de novela, de la relación entre la intimidad y la escritura y de la ausencia de pudor cuando escribe.

Annie Ernaux visita España para acudir a un acto en La Noche de los Libros el viernes anterior a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Ella, votante de Mélenchon, ha pedido el voto para Macron, de quien dice que se ha olvidado de la clase trabajadora. Por la proximidad de la cita electoral en muchas entrevistas le preguntan por eso. En unas semanas la editorial Cabaret Voltaire publica Los armarios vacíos, la primera novela de Ernaux, que apareció en 1974. En la Quinzaine des réalisateurs, en Cannes, presenta una película, Les années Super 8, que firma con su hijo, David Ernaux-Briot, que recupera cintas domésticas: el amor conyugal y vacaciones familiares. 

¿Cómo vive esta especie de redespertar de su obra, no solo con las traducciones en España, también las películas en Francia, etc.? 

Lo vivo con mucha sorpresa porque, bueno, ya tengo una edad y es algo que no había previsto. Nunca he previsto la suerte de mis libros; cada libro ha sido para mí una sorpresa. Ha habido buenas y malas. Por ejemplo, con El acontecimiento –que está traducido al español y diría que en el mundo entero–, cuando salió provocó cierto pavor, o al menos la dificultad de hablar de eso. Y ha habido grandes y magníficas sorpresas, con Los años, por ejemplo, que tuvo un eco inmediato. Cada vez me sorprende. Con respecto a las películas, que han salido a la vez y me han dado mucha visibilidad, estoy contenta, pero no me impide desear tener tiempo para escribir. Y tiende a impedírmelo… 

Y con respecto a si eso le da la posibilidad de repensar los libros… 

Quedan muy lejos. Un libro permanece vivo, en el sentido de que sigue dando que hablar, no mucho tiempo en realidad, un año o dos. Después hay un tipo de discurso que se hace sobre el libro, pero el texto está lejos de mí. Está a punto de salir en España mi primera novela, Los armarios vacíos, y en cierta manera, hablo de ese libro como si fuera el libro de otra escritora. 

Era otra escritora…

Sí, es el libro de otra escritora. No podría escribirlo: ya no escribo con esa rabia, esa violencia ya no la tengo… Podría copiarme, pero no sería de verdad. 

Visto desde fuera, en su obra hay un camino, el del relato auto-socio-biográfico, que culmina en Los años

Pienso que culmina antes de Los años, se acabaría precisamente con El acontecimiento, quizá. Los años es ya otra cosa. Para mí es más histórico que sociológico y es también otra escritura. Es una escritura mucho más amplia, mucho más compleja que el periodo sociobiográfico. Memoria de chica es otra cosa. 

Memoria de chica tira de un hilo, que estaba ya en otros libros, el del deseo, el cuerpo… 

Sí, el cuerpo… Estaba ya en Los armarios vacíos, reaparece en La mujer helada, aparece de otra manera en Perderse… 

En La ocupación

Es el cuerpo femenino, sí. Memoria de chica es el último en el orden de escritura, pero el primero en la vida. 

Da la sensación de que no termina los temas de una sola vez. Los retoma, por ejemplo, Pura pasión y Perderse, Los armarios vacíos y El acontecimiento… 

Hay otra cosa inacabada en La mujer helada que está también en la película que presentaré en la Quinzaine des réalisateurs en Cannes, Les années Super 8. Escribí sobre eso, lo interrumpí, mira el tiempo que ha pasado, vi que había algo que pedía ser atrapada en cierto modo… el amor conyugal, si se puede hablar de amor. 

Es como si hiciera tentativas… 

Es porque no se puede agotar. La vida vivida es inagotable, porque la memoria cambia sin parar también. El presente transforma siempre el pasado. 

¿Cómo hace para vencer el pudor, si tiene?

El pudor es una palabra curiosa. No sé mucho lo que es el pudor en la escritura. El pudor en la vida, sí sé lo que es y lo sufro. Por ejemplo, hablar de mi cuerpo, detesto la televisión, detesto que me miren, eso revela pudor, pero en la escritura no lo conozco porque tengo la impresión de que es otra. La persona que hay en la escritura no es necesariamente la persona de la vida. Antes de que me vieran, nadie sabía quién era Annie Ernaux, no se sabía… 

¿Y sus alumnos?

Los alumnos sí, pero en realidad no he tenido tantos alumnos desde que soy escritora porque fui profesora de enseñanza a distancia, así que no me veían. 

¿Qué busca con la escritura de la intimidad?

No creo que haga escritura íntima. Me sirvo de mi experiencia, de cosas de mi vida, como un tipo de materia a explorar, es una especie de exploración, pero no sé… A grandes rasgos sí sé qué quiero encontrar: en Memoria de chica quería contar una desfloración fallida y lo que va a continuación. Pero todo eso se presenta como una especie de magma en el que tengo que penetrar con la escritura. No es en absoluto el psicoanálisis porque no quiero hablar de eso antes, quiero ir con la escritura. 

En todos sus libros hay reflexiones sobre la propia escritura. Es como si la intimidad fuera un pretexto para la escritura. 

Sí. Es eso, pero al mismo tiempo hay que encontrar una forma, y eso es lo más duro. Empezó ya en Los armarios vacíos porque no sabía… quería atrapar toda mi vida en ese momento, hasta los 20 años. Duró unos meses, sufrí bastante porque no veía el modo, y de repente, después de uno o dos intentos fallidos de los que no conservo nada –no empecé a guardar los borradores hasta Una mujer–, pero me acuerdo de los principios. En uno empezaba con una pelea entre mis padres y yo y mi madre gritaba: “Esta cría nos escupirá en la boca”. Es esa violencia de lo que me acuerdo. Eso era el principio. Luego hubo otro principio que tenía que ver con mi situación del momento, de mujer aburguesada con un marido igual y luego un flashback. Y era una escritura muy cercana a la que luego aparece en El lugar. Empiezo… estaba abortando y por fin, doy con el tono y con todo y va bien y escribo el libro: había encontrado la forma. Me pasó lo mismo con El lugar, tenía cien páginas de novela. En un momento siento que es eso y puedo continuar. Si no, no puedo. 

Podríamos decir que en el origen de la escritura está el sentimiento de traición de clase, lo que atraviesa todos sus libros. 

El origen de la escritura es lo que pasó y cuento en Memoria de chica, que no tenía nada que ver con el sentimiento de traición que vino unos años después y que atraviesa todo… En el fondo, la forma de mi vida es la forma de mi escritura. 

Después de Memoria de chica y el trabajo de Les années Super 8 con su hijo, ¿tiene un proyecto de escritura nuevo?

Sí. Hay uno, pero creo que va a cambiar. Y hay algo que no pensaba que pudiera influir, voy a usar el término, la vejez. Ahora sé lo que es. Sé lo que es y no es solo el cuerpo, que tiene un lugar importante, es otra cosa. Y es esa otra cosa… me pregunto si no tengo la necesidad de hablar de eso. 

Fonte: https://letraslibres.com/literatura/entrevista-con-annie-ernaux-la-forma-de-mi-vida-es-la-forma-de-mi-escritura/

Trabalhar

 Leandro Karnal*

Jesus, Maria e José (estátua) 

Estátua de Maria, José e o menino Jesus exposta para venda em uma
 loja de artigos religiosos próxima ao Vaticano em Roma, 
em 15 de março de 2013 Foto: REUTERS/Chris Helgren

A função de Jesus era maior do que uma carreira profissional; bater cartão estava fora de questão

Trabalhar é bom? Tenho uma intuição estranha. No Dia dos Namorados, namoramos. No Dia das Crianças, ficamos juntos delas e presenteamos. Cada festa nos leva a demonstrar a excelência da homenagem com a intensificação do objeto celebrado. No Dia do Trabalho, curiosamente, folgamos. 

É muito original, querida amiga trabalhadora e estimado amigo do labor. Imagine o anúncio: hoje, em função do Dia das Mães, vocês podem se afastar das suas genitoras o dia todo. Aniversário da pessoa amada? Graças à efeméride, não é preciso ficar junto ou ligar para a festa. Todos acharíamos muito bizarro se fosse assim. Entramos no feriado do trabalho com alegria total. 

A hipótese aqui levantada é: se trabalhar fosse bom, celebraríamos fazendo serões, pulando o intervalo do almoço e dobrando as metas. Assim, teríamos homenageado o Dia do... Trabalho fazendo o que nele admiramos. Alguém dirá: não é o “Dia do Trabalho”, trata-se da data do trabalhador. Isso seria o reconhecimento da negatividade do trabalho. Engrandece o homem? Dignifica? Sustenta e ampara? Continuo com desconfianças...

Imagine a cena: você ganhou a Mega-Sena da virada. Sua conta foi subitamente preenchida por, digamos, 378 milhões de reais. Uma quantia que muda a vida de quase todo mundo. Liberte-se do real e fantasie. O que você faria? Muitas pessoas viajariam com a família, comprariam uma casa melhor para a mãe, dariam presentes a filhos e festas a amigos. Há tantas coisas diante do cenário novo do dinheiro a rodo. Ninguém, absolutamente ninguém, faria planos de chegar mais cedo ao escritório no dia seguinte. “Preciso estar lá logo para garantir ao patrão que nada mudou...” Não! Nunca! A sogra seria presenteada, o cunhado, agraciado, o síndico receberia um sorriso especial. O trabalho? Abandonado para sempre. 

Vou apimentar a discussão. Supomos que Jesus tenha ajudado seu pai na carpintaria ou sua mãe na cozinha. Supomos, porque... nem uma única linha nos Evangelhos mostra o Messias trabalhando. Sabemos que tudo que é necessário para a salvação está descrito na Bíblia. Jesus trabalhando não ocupa um versículo. Mais, chocada leitora e espantado leitor: ao chamar os apóstolos, retira-os do seu trabalho. Pedro e seu irmão André deixaram de pescar quando Cristo os convidou. Ocorreu o mesmo com Tiago e João. Mateus, filho de Alfeu, parou de cobrar impostos diante da ordem inapelável: “Segue-me!”. Querem piorar nossa visão do mundo produtivo direto? O único apóstolo que exerceu uma atividade especializada após o chamado foi... Judas Iscariotes. Foi tesoureiro do grupo sagrado e, antes de entregar o Mestre aos inimigos com um beijo e 30 moedas, demonstrou-se corrupto. 

Convenhamos: a função de Jesus de Nazaré era maior do que uma carreira profissional. Pregar, curar, fazer milagres ocupa bem uma existência. Comida? Podia multiplicar pães e peixes, fazer seu próprio vinho a partir de água, participar de jantares e festas em casas de terceiros (Zaqueu, por exemplo) ou produzir peixes em uma pesca milagrosa. Com tais poderes, bater cartão estava fora de questão. O Mestre estava envolvido em uma missão enorme e transformadora, todavia, não existe um relato de um banquinho simples feito pelas mãos do filho do carpinteiro. 

Saiamos do campo minado das figuras religiosas. Escrito perto da Grande Guerra, o poema de Apollinaire chamado Hôtel anuncia que, no quarto em forma de prisão, ele decide que irá apenas fumar e não trabalhar (Je ne veux pas travailler je veux fumer). O poema inspirou o grupo Pink Martini e eles produziram a música Sympathique (je ne veux pas travailler). Se você não conhece, escute, especialmente hoje. A letra traduz uma despreocupação com o trabalho (e com a saúde...) que causa uma reação positiva e um sorriso em quase todo mundo. Conheci como tema da propaganda de um carro francês, há mais de 20 anos. Revi quando a atriz Elizabeth Tan, vivendo Li, a rica chinesa da série Emily em Paris, cantou na rua com sua voz afinada. 

Tudo até aqui leva a crer que sou resistente a trabalho. Pelo contrário. Fui professor que não faltava e não atrasava. Entrego meus textos com antecedência enorme. Chego cedo às palestras. Trabalho, quando necessário, aos sábados e domingos. Dei duas palestras em Sabará (MG) no dia do meu aniversário. Acordo todos os dias às 4h para ler, estudar, escrever e trabalhar. Sou um workaholic crônico e feliz. E nem sequer lanço mão de cigarros para ter o prazer do ócio com volutas de fumaça descrito na música do grupo Pink Martini. Apenas sigo e indico meus espantos no Dia do Trabalho. Destaco nossa alegria na sexta à tardinha e o alvorecer sombrio das segundas. Trabalhei muito. Farei ainda mais coisas nos próximos anos. Just in case... confesso, jogo na Mega-Sena. Amo trabalhar, mas, quem sabe, eu teria um outro tipo de esperança com 378 milhões extras... Ajuda bastante. Concorda? 

* LEANDRO KARNAL É HISTORIADOR, ESCRITOR, MEMBRO DA ACADEMIA PAULISTA DE LETRAS E AUTOR DE ‘A CORAGEM DA ESPERANÇA’, ENTRE OUTROS

Fonte: https://cultura.estadao.com.br/noticias/geral,trabalhar,70004053647

Gregório Duvivier: ‘Toda opinião quer chamar atenção para a inteligência do dono’

https://cdn.gamarevista.com.br/2022/04/s-opiniao-gregorio-destaque.jpg  

 

Leonardo Neiva 24 de Abril de 2022

Considerando o sucesso que faz à frente do programa “Greg News”, atualmente em sua sexta temporada, ou com as crônicas de sua coluna semanal no jornal Folha de S.Paulo, pode parecer que o humorista, ator e escritor Gregório Duvivier é grande fã de dar sua opinião sobre os mais variados temas. Na verdade, é bem o contrário disso. O integrante do Porta dos Fundos diz ter horror a opinar e afirma nunca ter dado uma opinião da qual não se arrependeu depois. “É que ela é o contrário do que eu faço. A crônica é uma impressão, não uma opinião”, explica durante entrevista a Gama.

Como tudo aquilo que diz nas análises de notícias e temas atuais do humorístico da HBO passa pela apuração detalhada de uma equipe de jornalistas e comediantes, Duvivier considera que seu trabalho não é opinar, mas trazer assuntos a partir de um ponto de vista bem embasado. Até porque, segundo ele, toda opinião costuma ser narcisista e tem a desagradável tendência de querer chamar a atenção para a inteligência de seu criador. “E toda vez que tentei parecer inteligente dizendo alguma coisa, me arrependi muito.”

Um autoproclamado entusiasta de Glória Pires e sua célebre incapacidade de opinar, que viralizou em 2016 durante a transmissão do Oscar, o comediante acredita que as mídias sociais acabam apressando essa necessidade de todo mundo disparar pontos de vista, o que impede que as opiniões tenham tempo de descansar e amadurecer dentro de uma gaveta. E é justamente por ter esse tempo de maturação em mãos no seu trabalho que ele diz nunca ter se arrependido de um programa que gravou ou coluna que já publicou.

Num ano que deverá ficar marcado pelas eleições para presidente e um difícil embate entre Lula e Bolsonaro nas urnas, seu “Greg News” não se omite de discutir temas como a política internacional ou a escolha de Geraldo Alckmin a vice do candidato petista. Ainda assim, geralmente sua equipe busca assuntos que não estejam entre os mais falados no Twitter nem estampem as primeiras páginas dos jornais com frequência, e cuja discussão não acabe enveredando por caminho muito óbvios. “As pessoas só falam de eleição, então no ‘Greg News’ a gente tem o trabalho dobrado de falar de política sem falar só de Lula e Bolsonaro.”

Tendo encerrado recentemente uma curta temporada em São Paulo de sua peça “Sísifo”, releitura do mito grego para a realidade contemporânea das redes sociais, Duvivier também conversa com Gama sobre o humor com uma dose de realidade, as características dos debates online e por que as guerras de narrativas podem ser feitas tanto à base de bala quanto com salames.

Tenho certeza de que o ‘Greg News’ dá munição não só de argumentos, mas humorística e afetiva

  • G |O que a gente pode esperar da nova temporada do “Greg News”, que está no ar agora?

Gregório Duvivier |- É a temporada deste ano louco da volta, a primeira com plateia desde a pandemia. Gravamos dois anos sem, o primeiro em casa e o segundo no estúdio, só com minha mãe vendo. Tem esse calor da resposta do público, que estou gostando muito. Mas é também um ano de eleição, e isso muda tudo. As pessoas só falam de eleição, então no “Greg News” a gente tem o trabalho dobrado de falar de política sem falar só de Lula e Bolsonaro ou do que já está nas primeiras páginas e nos Trending Topics. Precisamos falar do que não está sendo dito, ou pelo menos de uma maneira que não está sendo dita. Volta e meia cobram a gente por não estar falando de algo. Nosso argumento é exatamente que todo mundo já está falando. O próximo programa, por exemplo, vai ser sobre publicidade. Não é óbvio para os programas falar disso, já que muitos vivem dela. Dificilmente você vai ver um programa de humor batendo livremente num anunciante. Quando escrevia para o Porta dos Fundos na Globo, a gente não podia falar de marcas. Já no “Greg News”, temos total liberdade. Petrobras é o tema desta sexta-feira. É um assunto com muitas nuances, sobre o qual a gente mesmo discorda. Achamos que um governo não pode usar a Petrobras como bem entender. Ao mesmo tempo, o acionista majoritário é o povo brasileiro, então também tem que servir a ele, e o combustível fóssil é o grande problema para o aquecimento global e as mudanças climáticas. Como conciliar meio ambiente, vontade popular e os acionistas? Como privilegiar o meio ambiente e a população sem quebrar a empresa? Não é algo óbvio.

  • G |Apesar de o cenário do “Greg News” emular um telejornal, ele está mais para um programa de jornalismo opinativo. Como você lida com essa intersecção entre jornalismo, opinião e humor?

GD |As pessoas acham que o jornalismo só trabalha com fatos e que piada é sinônimo de mentira. Aí tem gente que usa a piada para falar o que pensa e depois ri para fingir que não era verdade. Acredito que a matéria-prima do humor é a verdade. No “Greg News”, fazemos humor, mas trabalhamos com fatos. Volta e meia a gente deixa de fazer uma piada porque não é verdadeira. Temos até o bordão “malditos fatos”. Eu não acho graça de uma piada se ela for mentirosa. Gosto do humor que revela algo de novo, por mais bobo que seja. Nesse sentido, tanto o jornalismo quanto o humor trabalham com o mesmo material. Claro que o olhar é diferente. O jornalismo tradicionalmente tem uma tendência à imparcialidade, o humor e a opinião são o contrário disso. Mas essa imparcialidade do jornal está sendo colocada em dúvida. Cada vez mais se vê a importância de o jornal ser transparente quanto a quem ele apoia. Sou a favor de que digam qual candidatura eles endossam, porque todos apoiam alguma. Por isso a transparência da opinião é muito importante. Isso fica muito mais claro no humor. Se olham para minha cara, sabem de onde venho, em quem voto, qual meu ponto de vista. O jornal se enfraquece quando esconde essa visão e finge estar cobrindo os fatos como se fosse Deus ou um espectador onisciente.

  • G |O “Greg News” conversa com vários tipos de públicos? Ou acaba falando mais para quem já concorda com vocês?

GD |A gente não fala com tipos muito diferentes nem com muita gente. O programa tem em média um milhão de espectadores por episódio. Alguns, como o do Bolsonaro, foram vistos por 40 milhões de pessoas só no Facebook. É difícil dizer que todas concordam entre si, mas claro que temos um tipo específico de público, que é quem clica, assiste e paga a HBO. É um público que tem interesse em mim, em política ou sente alguma afinidade. Eu falo com o bolsonarista radical? Provavelmente não. Tem sempre um doido que fala que é bolsonarista, mas adora o programa. Eu não acredito muito não, sinceramente. Alguma coisa está errada ali, ou a pessoa que fala isso ou eu. Nada vai mudar a cabeça do bolsonarista radical, muito menos um humorista. A gente não precisa mudar a cabeça da pessoa de extrema direita. Ela não é majoritária nem nunca foi. O Bolsonaro não se elegeu por causa do fanático, mas por uma grande massa de pessoas que não é de direita, mas votou nela. Com essas pessoas eu falo. E o curioso é que muitas vezes falo através de alguém da família ou do grupo dela. Mais do que para bolsonaristas, o programa passa para filhos, irmãos, maridos e esposas de bolsonaristas. Tenho certeza de que ele dá munição não só de argumentos, mas humorística e afetiva. O Antonio Prata escreveu uma crônica bonita dizendo que uma guerra não se faz só com balas, mas também com salames, que eram enviados por pais de soldados para os filhos que lutavam. Na guerra de narrativas, a gente fica só à procura de balas e argumentos, mas uma guerra se ganha também com salames. Acho que o humor e a crônica são salames.

  • G |Quando você apresenta o “Greg News”, é o Gregório ou está interpretando um personagem?

GD |A partir do momento em que liga uma câmera, é sempre um personagem. Até no documentário funciona assim. Mas quem não me conhece acha que vou chegar num bar já falando do Bolsonaro. Eu quase nem falo de política, não sou essa pessoa. As pessoas ficam surpresas de eu estar num ambiente e não falar disso. Gosto de um monte de outras coisas e quase não falo de Bolsonaro no meu tempo livre, o dia fica muito melhor. A Giovanna, minha esposa, é ativista ambiental. Para ela e para mim, que já trabalhamos nesse front, é importante sair disso de vez em quando.

A opinião imediata é muito perigosa.

A gente vai correndo para o Twitter porque acha

que o mundo precisa daquela opinião.

Só que ele não precisa

  • G |Hoje fazer comentários e dar opiniões são moedas que podem trazer relevância nas redes sociais e na mídia. Isso gera uma pressão extra para que as pessoas falem sobre tudo?

GD |A opinião imediata é muito perigosa. Às vezes a gente pensa alguma coisa e vai correndo para o Twitter porque acha que o mundo precisa daquela opinião. Só que ele não precisa. As opiniões devem dormir um pouco na gaveta. Por isso gosto muito de fazer o “Greg News” e as crônicas da Folha. São dois lugares onde consigo dizer o que penso, mas não imediatamente. Para cada programa, a gente demora duas semanas de investigação jornalística, depois uma de redação final, mais um trato de humor. Tem um monte de camadas para que nada seja da boca para fora. A crônica eu escrevo no domingo e na segunda para mandar na terça. Frequentemente mudo completamente o que pensava ao longo desse tempo. A tirania das redes sociais é muito nociva para todo mundo, sobretudo para o artista. É bom que ele tenha uma comunicação com o público, mas também que imponha certos filtros. Se ele passa o tempo inteiro com essa necessidade de falar o que acabou de pensar, é natural que fale merda e gere ódio. A gente precisa lembrar que não tem nada que não melhore depois de passar um dia na gaveta. A internet corre o risco de ter matado essa gaveta. Isso é muito ruim para o leitor e para o artista.

  • G |Umas semanas atrás, o ator Daniel Radcliffe se rebelou contra essa coisa de todo mundo ter que dar uma opinião sobre o caso do tapa do Will Smith. Não opinar também é um ato de resistência?

GD |São aquelas perguntas do Facebook e do Twitter. O que você está pensando? O que está fazendo? As pessoas não precisam dar opinião sobre nada. O curioso é que a dinâmica das redes faz com que, quanto mais rápido você der uma opinião, mais rápido ela viraliza. Dar uma opinião sobre o tapa do Will Smith hoje, um mês depois, não vai dar em nada. Mas cinco segundos depois, ela tinha grandes chances de viralizar, por mais banal que fosse. E é uma dinâmica que premia as piores opiniões, porque a gente sabe que uma boa ideia demora a vir. É muito ruim, e tudo fica velho muito rápido. Por isso no “Greg News” a gente evita falar sobre o que acabou de acontecer. Certamente viralizaria mais, mas também geraria ideias imaturas. Os programas mais quentes que a gente fez foram os que tiveram menor vida útil. Os mais atemporais permanecem, como quando a gente falou sobre leveza. Até hoje as pessoas assistem, ele continua relevante. Quando a gente falou da gravação do Joesley com o Temer, as pessoas viram naquele dia e nunca mais. Quanto mais rápido você dá uma opinião, mais rápido ela vai sumir e por mais tempo você vai se arrepender.

  • G |Na peça “Sísifo”, você aplicou a questão do retorno eterno a um contexto contemporâneo de mídias sociais. Nos debates que acontecem nas redes, é normal ter essa sensação de andar, andar, mas não sair do lugar?

GD |A peça parte da ideia de que estamos todos presos em gifs. A internet passa essa impressão de circularidade por causa do meme. Eles são cíclicos e a cada semana são preenchidos com algum significado. Na peça, a gente usa Sísifo como um meme que é preenchido a cada vez por uma metáfora. Realmente dá a impressão de que a gente não anda. Ver o Bolsonaro dá um cansaço. Parece que ainda estamos nas mesmas questões e nada muda, não conseguimos mais nos chocar com nada. É aquela história do “firehosing”, uma tática do Trump. Mil escândalos são mais fracos do que um só, porque você fica perdido e não sabe para onde olhar. O cansaço desmobiliza, e a gente está num momento especialmente cansado.

  • G |No começo, as redes sociais eram vistas como esse campo aberto para uma multiplicidade de opiniões. Mas hoje parece que os discursos ficaram muito parecidos dentro de determinados grupos e perfis. A lógica das redes prejudica esse diálogo?

GD |A internet é um espaço muito bom para o debate e a troca de informações, as redes sociais não. Hoje a gente confunde rede social com internet. 99% do tempo que a gente passa na internet, é dentro de aplicativos. E o aplicativo é o contrário da internet. Se a internet é a rua, o aplicativo é o shopping. E é muito ruim que o debate aconteça dentro de um shopping, um espaço privado, com regras estabelecidas pelo dono. Quem define essas regras no Instagram é o Mark Zuckerberg, não a comunidade. Por acaso ele não gosta de mamilos femininos, mas não se importa com os masculinos. Se vocês falar sobre nazismo, vai ser banido, mas não se fizer uma apologia à tortura na ditadura brasileira. Não é um debate público. Aliás, não é nem um debate, mas uma opinião vertical do Zuckerberg ou de sua equipe. Isso não é algo intrínseco à internet, que no começo tinha mais espaços livres. Hoje a internet tem três ou quatro donos. O que norteia o Twitter é aumentar o alcance e o tempo que as pessoas passam nele, não gerar discussões de melhor qualidade. O Trump e o Bolsonaro são filhotes das redes sociais, não da internet. Nasceram desse debate público que acontece dentro do shopping.

A Glória Pires dizer [na cobertura do Oscar]

que não tinha o que dizer foi revolucionário.

É uma atitude muito inédita hoje em dia,

então palmas para ela

  • G |Hoje existe a figura meio etérea do formador de opinião, que vai desde o influencer até um apresentador ou político. Você se colocaria dentro dessa categoria?

GD |Não me identifico muito com esse termo, formador de opinião. Influencer menos ainda. Essa ideia de que a opinião é algo que você forma nos outros, e que existem pessoas que vivem disso, me parece um pesadelo. Não saberia nem gostaria de ser essa pessoa, porque é muita responsabilidade, e nem acho que seja verdade. O artista vai ladeira abaixo quando acha que tem essa importância. Eu tenho opiniões que são muito formadas pelos outros, pelo meu público inclusive, e sobretudo meus parceiros. E as opiniões mudam. Como formar a opinião dos outros se eu mesmo mudo a minha o tempo todo?

  • G |Quando se fala do assunto, parece que formar sua própria opinião é um trabalho que requer muito esforço e conhecimento. Ao mesmo tempo, nem tudo que chega até a gente é confiável… Opinar hoje é andar num terreno pantanoso?

GD |Não acho que formar uma opinião seja árduo porque ela por si só é passageira. Você aprende uma coisa e depois passa a achar outra. É diferente do conhecimento. O conhecimento é fundamental, a opinião não. Aliás, esse mercado da opinião é muito nocivo para todo mundo. Sempre me lembro de quando a Glória Pires disse: “Não sou capaz de opinar” [na cobertura do Oscar]. Ela não tinha que ter opinião, e está tudo bem. Ela foi paga para opinar? Então que não pagassem. Vejo comentaristas que não têm o que dizer, mas continuam dizendo, porque não têm coragem de falar que preferem não opinar. A Glória dizer que não tinha o que dizer foi revolucionário. É uma atitude muito inédita hoje em dia, então palmas para ela.

  • G |Você já se arrependeu de dar alguma opinião?

GD |Todas as vezes em que dei uma opinião, me arrependi. É que ela é o contrário do que eu faço. A crônica é uma impressão, não uma opinião, ela busca a irrelevância. Claro que tenta divertir, emocionar, mas não convencer nem impressionar. O que me incomoda na opinião é o narcisismo. Em geral, toda opinião quer chamar atenção para a inteligência do dono. Tenho horror a isso. E toda vez que tentei parecer inteligente dizendo alguma coisa, me arrependi muito. No “Greg News”, eu não digo nada que não passe primeiro por vários filtros, da checagem ao humor. Só de ter uma apuração, já significa que não é opinião. Você consegue fazer um trabalho com ponto de vista, mas bem apurado. Nunca me arrependi de nenhum programa nem crônica. Agora, se eu falar besteira aqui… Estou tentando não te dar uma opinião sobre dar opinião, mas fazer uma reflexão, que é um pouquinho mais legal justamente porque demora mais tempo, não pode ser de bate pronto. Fico aqui pensando para não cometer a besteira de desdizer a mim mesmo.

  • G |Quais opiniões você nunca deixa de escutar?

GD |Não sei. Quando alguém diz que quer dar uma opinião, já falo “não, não quero”. A gente sabe que opinião é muito chata. Enquanto falo com você, estou percebendo. A palavra opinião tem a conotação de uma pessoa se metendo onde não é chamada. Posso falar que acho o Bolsonaro o pior presidente que a gente já teve e que sua eleição seria um desastre. Não vou mudar a cabeça de ninguém nem virar um único voto, porque isso é simplesmente uma opinião. Agora, se disser que nunca antes um presidente colocou tanta coisa em sigilo, é algo factual. Aí as pessoas vão fazer perguntas. Você tenta levá-las numa dança junto com você. A opinião não é uma dança, é uma punheta, com o perdão da imagem. Então não sigo gente que dá muita opinião, mas adoro quem faz as perguntas certas. É muito mais legal fazer perguntas do que dar respostas. Algumas das pessoas que fazem as melhores perguntas são o Tom Zé, que inventou o conceito de explicar para confundir e confundir para explicar, o Bruno Torturra e a Alessandra Orofino, do “Greg News”. Os artistas em geral são grandes perguntadores, Chico, Caetano, Gil… Você quase não vai ver nenhum deles dando opinião, mas sim provocando dúvidas.

Fonte:  https://gamarevista.uol.com.br/semana/qual-a-sua-opiniao/gregorio-duvivier-toda-opiniao-quer-chamar-atencao-para-a-inteligencia-do-dono/?utm_source=NexoNL&utm_medium=Email&utm_campaign=OQEL

Com Boric, um Chile pela integração regional

 

Antonia Urrejola, ministra de Relações Exteriores do Chile

Para a ministra de relações exteriores, América Latina deve articular uma voz comum sobre temas fundamentais, como mudanças climáticas, direitos humanos e desenvolvimento regional. Paridade de gênero na chancelaria é a primeira marca da gestão

Por Antonia Urrejola, entrevista a Pierre Lebret* para Le Vent Se Lève | Tradução: Ramon Szermeta e Juan-Pablo Pallamar

Nesta entrevista, ministra de Relações Exteriores do governo do presidente Gabriel Boric e ex-presidenta da Comissão Interamericana de Direitos Humanos, Antonia Urrejola discute os projetos de sua gestão e se engaja na reconstrução de uma política externa que foi muito criticada durante o mandato de Sebastian Piñera. Sua prioridade serão os direitos humanos, o meio ambiente, os direitos das mulheres e a integração regional. Com certo pragmatismo, a nova ministra inicia sua gestão em uma região que confirma uma onda de governos progressistas.

O mundo se lembra do “Chile Despertou” como a lição de um povo contra um sistema profundamente desigual, de um povo contra os abusos. Hoje o Chile tem o presidente mais jovem de sua história e caminha para uma nova Carta Magna. Que mudanças o povo chileno pode esperar em questões de política externa?

Antonia Urrejola – Em matéria de política externa, o Chile tem que responder ao que você acabou de apontar. Efetivamente o “Chile acordou” e hoje temos um jovem presidente com uma forma de liderança que é nova para o Chile e para a região. É uma liderança com empatia, que representa não só a juventude, mas também uma esquerda democrática, que tem um olhar inclusivo para todos os setores, todas as comunidades e diversidades, e acredito que a política externa tem que ser um reflexo dessa liderança que tem o presidente [Gabriel] Boric. Nessa perspectiva, devemos promover uma política externa não encapsulada, uma política externa em contato com países vizinhos, com chancelarias de outros países, com organismos multilaterais. Mas também que esteja em contato com as pessoas, tanto com as demandas dos cidadãos chilenos, como nas viagens que serão feitas. E espero ter um espaço para conhecer e ouvir os cidadãos e cidadãs dos diferentes países. Acredito que esse é o ímpeto que o presidente Boric tem, essa empatia que tem que se refletir na política, e a política externa não pode ficar de fora dessa liderança.

Quais serão as prioridades do Chile em termos de política externa? O que é essa diplomacia que você define como “turquesa” e feminista?

A política externa dialoga com a política interna, e a “política turquesa” responde a questões prioritárias que são a crise climática e a questão ambiental. A nomeação de Maisa Rojas é um sinal nesse sentido. Na região e no mundo ela é conhecida por sua luta contra as mudanças climáticas e isso é um sinal do Chile para o exterior. A política turquesa é uma visão abrangente dos efeitos das mudanças climáticas, tanto da biodiversidade, pela cor verde, quanto do que se refere aos oceanos, e aí quero reconhecer o trabalho do ex-chanceler Heraldo Muñoz neste assunto, em um país com extensas áreas oceânicas como o Chile. Se vamos falar sobre como lidar com as mudanças climáticas e ter uma política ambiental como prioridade, temos que lidar com as questões de biodiversidade e a questão oceânica e antártica. É por isso que essa política turquesa, que é uma síntese dessas perspectivas, deve nos permitir ter uma voz muito mais forte, seja no nível multilateral, seja também procurar agendas comuns sobre essas questões nas relações bilaterais. Não podemos enfrentar isoladamente a questão climática, energética e ambiental.

Em questões feministas, o presidente tem sido muito enfático sobre a importância de uma política feminista. Por exemplo, é a primeira vez que o Comitê Político incorpora a ministra da mulher com um assento. Esse fato por si só fala de uma política feminista, algo que permitirá que a agenda de gênero seja uma dimensão transversal na política de governo. A política externa também tem que responder a isso, incluindo a transversalidade da política feminista. Quando falamos de mudança climática, ou da desigualdade estrutural que o Chile tem, nas esferas da Cepal [Comissão Econômica para a América Latina e o Caribe], a perspectiva de gênero também será incluída em todas essas conversas. Também terá efeito na nomeação de mulheres embaixadoras, em que a paridade será essencial. Temos que começar a trabalhar para diminuir a diferença de gênero no próprio ministério, na própria representação diplomática, na carreira diplomática e na formação de futuros profissionais diplomáticos, e de fato nomeamos uma mulher, uma feminista, como diretora da Academia Diplomática.

Nos últimos anos, vemos como governos conservadores deixaram organizações como a Unasul para criar outras sem grande ambição integracionista. Apenas a Celac poderia ser revivida pelo governo mexicano. Para você, como e em que deve consistir a integração regional, aonde ela deve ser direcionada para que seja sustentável e útil aos povos da região?

Existem vários espaços de integração regional. A primeira prioridade da política externa do Chile é a integração regional com os países vizinhos. Os países vizinhos são essenciais nas relações internacionais e é preciso começar primeiro por reforçar a integração com esses países, trabalhar em agendas comuns, e nosso país sobretudo pelas diferenças que tivemos nas questões fronteiriças. As diferenças continuarão existindo, mas o importante é encontrarmos agendas comuns para trabalhar juntos e isso vai além dos governos no poder, há problemas comuns que nos unem.

Para o presidente, a relação do nosso país com a América Latina é fundamental. Mas, além disso, é preciso recuperar a voz da América Latina nos fóruns mundiais, e é uma questão que o presidente me apontou como prioritária, para que a região se reposicione em questões importantes como as mudanças climáticas, já que somos uma das regiões mais afetadas por esse fenômeno. Temos que ter uma voz comum sobre essas questões. A integração regional tem a ver com uma agenda comum, no que diz respeito ao meio ambiente, à crise migratória, ao narcotráfico, ao comércio justo, ao desenvolvimento sustentável, devemos estabelecer uma agenda comum com os países da região para além das diferenças ideológicas. Podemos ter divergências ideológicas, podemos ter alianças no espaço ideológico de lideranças, de visões comuns, mas isso não significa que não vamos trabalhar a integração regional com todos os países da região, e o estabelecimento de uma agenda comum deve ajudar-nos neste sentido.

Hoje temos um continente fragmentado, polarizado, onde se perderam espaços de diálogo, e só há espaços de diálogo entre aqueles que se relacionam ideologicamente e é isso que queremos deixar para trás, além do fato de que o presidente vai ter mais relações pessoais ou aproximação com alguns governos da região devido à existência de visões comuns do ponto de vista ideológico. Mas, ao mesmo tempo, a integração deve ser reforçada em relação às grandes questões que nos afetam a todos, e não há governos de esquerda e nem de direita nessa hora. Nesse sentido, a ideia não é gerar mais organizações regionais. O que aconteceu com organizações como o Prosur, com seu viés ideológico, o que fizeram foi fragmentar o continente e que a região não tenha uma voz única nas questões que são comuns.

Mas a Unasul havia alcançado uma certa unidade além dos governos da época…

Sim, exatamente. Por isso é necessário fortalecer as iniciativas existentes que deram certo, o diálogo regional, o diálogo com os países vizinhos, e gerar as abordagens necessárias para construir e defender agendas comuns. As diferenças ideológicas são normais e sempre existiram, mas não podemos continuar fragmentando a região. Ao final, o que acontece com a América Latina é que ela perdeu visibilidade, perdeu espaço no cenário global, perdeu-se. Sem mencionar a visão que considera a América Latina como uma região desenvolvida que não precisa de mais cooperação, quando a verdade é o contrário, os desafios são muitos e as lacunas estruturais são muito presentes.

O presidente Gabriel Boric tem sido muito enfático e inequívoco sobre o respeito aos direitos humanos como marca de sua política externa. Ele tem criticado a Venezuela e a Nicarágua. Mas hoje há transformações políticas e geopolíticas em curso na América Latina, e a reaproximação dos Estados Unidos com a Venezuela pode ser uma delas. Que parcela de pragmatismo será necessária na política externa do Chile?

Para o presidente, a questão dos direitos humanos não é a teoria do empate. A agenda dos direitos humanos será uma questão fundamental para nosso governo e a política exterior. Dito isso, e sendo muito claro sobre as posições que o presidente tem tomado, com relação à Venezuela e à Nicarágua, por exemplo, também temos relações bilaterais com esses países e essas relações vão continuar. Espero que a liderança do presidente Boric, uma liderança de esquerda, uma esquerda democrática, possa ser útil para procurar uma aproximação com esses países e procurar soluções para as graves crises que essas sociedades estão vivenciando. É um desafio, e esses governos dos quais estamos falando têm que querer e aceitar essa ponte. Creio que as relações bilaterais têm que continuar existindo com todos. Por exemplo, com a Venezuela, em relação à questão da migração…

Existe a possibilidade de um acordo regional ou vontade para isso nesta matéria?

A ideia é começar a trabalhar em uma proposta que precisa ser discutida com diferentes países, mas a ideia é construir uma política de migração com os demais países da região para encontrar uma solução para enfrentar essa grave crise. Mas essa solução também passa pelo próprio governo venezuelano, e temos que dialogar com eles. Ao olhar para os direitos humanos, precisamos dar importância às vítimas e procurar soluções além de posições ideológicas dos governos de plantão. No caso da política migratória, será fundamental estabelecer um diálogo com a Venezuela e outros países da região.

A senhora disse em entrevista ao jornal La Tercera que o Tratado Integral e Progressivo de Associação Transpacífico (TPP11) não será uma prioridade do atual governo. O Chile não deveria começar buscando fortalecer o comércio intrarregional?

Por um lado, o Chile já tem um grande número de acordos de livre comércio na região e fora da região. Esses tratados ainda estão em vigor e continuarão, ninguém está questionando nenhum. Em relação ao TPP11, há um longo debate que dura muitos anos, e não é uma prioridade, não porque não seja importante, mas porque entendemos que a primeira coisa a ver é como vai se dar o processo constituinte que será muito importante para ver como a sociedade chilena encara os tratados do país. Mas em nenhum caso foi dito não ao TPP11. O Chile está hoje em um debate que tem efeitos sobre o TPP11, sobre o tipo de sociedade que queremos, o desenvolvimento sustentável que queremos, o comércio justo, a participação das comunidades locais no desenvolvimento econômico, e que de alguma forma será muito importante para ver como discutimos esse tipo de tratados. Mas não é que o TPP11 esteja fechado, trata-se de aguardar qual vai ser o resultado do debate constituinte. Insisto que ninguém está pedindo para rever os tratados, e eventualmente se houver um processo pós-constituinte em alguma área como desenvolvimento sustentável, participação das comunidades locais, etc., estou sinalizando um cenário posterior que acho importante apontar…

Mas também há certas pressões de alguns partidos políticos…

Sim, por isso é importante ressaltar que se estamos falando de agendas comuns como mudanças climáticas, desenvolvimento sustentável, participação comunitária, se eventualmente isso leva à necessidade de revisão dos tratados, qualquer revisão é multilateral, não é unilateral e nisso temos de ser muito enfáticos. Mas é preciso entender que há um conjunto de tratados que são dos anos 90, que o mundo mudou, que há novos desafios. A mudança climática há 20 anos era algo distante, hoje está aqui e é urgente. E modo como olhamos para os tratados tem que incluir esse olhar. A questão das novas tecnologias, privacidade de dados, questões que hoje fazem parte da agenda mundial e, portanto, eventualmente alguns tratados devem ser vistos desde uma perspectiva diferente do que o mundo é hoje. Se isso acontecer, essas negociações têm que ser no âmbito multilateral ou bilateral dependendo do acordo, mas não é um debate unilateral.

O governo de Sebastián Piñera é acusado de ter violado os direitos humanos desde 18 de outubro de 2019. E sua presidência também significou um profundo retrocesso em termos de política externa. No entanto, o Chile tem sido um país reconhecido por ser aberto ao mundo, apegado ao direito internacional e ao multilateralismo, e tem mantido relações privilegiadas em questões comerciais com grandes potências como Estados Unidos e China. Qual será a posição do país nessa “nova era” definida pelo chanceler alemão após a invasão russa da Ucrânia?

A posição do presidente foi muito clara, condenou sem nuances. Falou de uma invasão da soberania e expressou sua solidariedade com as vítimas. Acredito que o tuíte do presidente, curto e preciso, fala por si do eixo da política externa nesta matéria. Claro que existem relações bilaterais, relações comerciais, que são sempre levadas em consideração, mas em relação à invasão russa, o presidente foi muito claro. Vamos continuar defendendo e insistindo na retomada dos canais diplomáticos e multilaterais, porque se não insistirmos nessa solução, só mais gente vai morrer, e a crise vai piorar. Desde este pequeno país, a nossa voz vai levantar a urgência de voltar a se sentar na mesa, de voltar a procurar soluções diplomáticas para uma crise que, independentemente das suas causas, a verdade é que agora há uma invasão e há pessoas inocentes morrendo, a verdade é que provoca uma outra crise, a migratória, na qual pessoas devem deixar o seu país, deslocar-se para países que sofreram uma crise econômica como resultado da pandemia. Portanto, não é apenas a crise do sistema multilateral e da diplomacia, aqui há uma crise humanitária que afeta milhões de pessoas, e no fundo esse é o eixo central, a vida das pessoas, a qual o presidente Boric frequentemente aponta. Não há muitos presidentes que falem com tanta empatia sobre a vida das pessoas. Nosso papel, em questões de crise como esta ou outra, é proteger as vítimas e procurar as melhores soluções, e se isso levar a falar com governos que violam os direitos humanos, claro que o faremos, porque o que importa é encontrar soluções.

Em poucas palavras, como você definiria a política externa de seu governo nos próximos meses?

Feminista, com foco em direitos humanos, e multilateral.

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* Pierre Lebret é especialista em assuntos latino-americanos, foi consultor da Cepal e assessor estratégico do governo do Chile (2014-2018). Hoje trabalha em assuntos humanitários para questões de imigração. 

Fonte:  https://outraspalavras.net/pos-capitalismo/com-boric-um-chile-pela-integracao-regional/